Pone a Solis en Google y Maps, le da un menú vivo con link propio para pedir, y convierte cada cliente feliz en una reseña pública pidiéndola en el momento justo.
No es una campaña de marketing. Es el sistema que hace que cada pedido construya tu negocio: atiende, recuerda, hace seguimiento y te reporta — por el canal que tus clientes ya usan.
Solis es una buena hamburguesería con 3.211 seguidores en Instagram y clientes que repiten. Pero en una de las plazas más competidas del país —227 hamburgueserías en Armenia— gana quien aparece, no quien mejor cocina. Y hoy, cada pedido de Solis sale por la ventana sin dejar rastro de quién compró.
Buen producto, clientela real, pero invisible en Google y Maps —donde la gente decide dónde comer— y sin memoria de un solo cliente.
En toda la plaza nadie tiene canal propio, base de clientes ni fidelidad digital. Esa cancha está vacía.
Contando solo lo que deja cada pedido, mover una sola palanca —recompra, reseñas o ticket— cubre la inversión.
La cancha no va a seguir vacía: 51 locales se midieron en el último Burger Fest del Quindío y el gremio está despierto. Además, desde 2026 Meta dejó por fuera de WhatsApp a los chatbots genéricos y solo permite asistentes especializados — la infraestructura de SAVIA pasó de lujo a requisito. El primero que ocupe esta cancha se vuelve difícil de alcanzar. La pregunta es si ese primero es Solis.
Solis ya tomó la dirección de marca: menos es más — premium por lo que no le sobra, no por lo que le agregas. Esta propuesta es la otra mitad de esa decisión: la infraestructura que hace crecer al negocio sin traicionar esa simplicidad.
Avanzar con SAVIA como la capa de crecimiento del restaurante: el canal de pedidos, la relación con el cliente y los datos del negocio en un solo sistema, alineado con la dirección de marca decidida.
Un restaurante premium accesible que conoce a sus clientes: rápido, sin fricción, fiel a su esencia — y que el dueño pueda dirigir con números, no con corazonadas.
Crecemos al ritmo de tu cocina, no por encima de ella. El éxito no puede volverse una queja: el sistema regula la demanda y te avisa antes de que el volumen apriete la operación.
SAVIA no es la marca: es el cuerpo. La marca sigue siendo de Solis; SAVIA es la infraestructura que la hace funcionar todos los días, atendiendo, recordando y midiendo por debajo.
Revisamos el negocio por dimensiones. No hay nada roto — hay valor que se está escapando todos los días por falta de sistema. Cada brecha de abajo es plata o relación que hoy sale sin registrarse.
Las cifras de mercado son verificadas (Restaurant Guru, Burger Fest Quindío · 2026). Las cifras internas de Solis —ticket, ventas/día, margen— se levantan contigo en la sesión de descubrimiento; aquí no inventamos ninguna.
Todo lo que sigue existe para mover estos seis indicadores. No son metas inventadas: son las palancas reales de un restaurante, y cada componente de la solución se conecta con al menos una.
Que cada cliente vuelva más seguido — no por azar, sino por un motivo bien puesto.
Que el cliente que ya probó regrese, y que el que se enfrió vuelva a calentarse.
Que cada pedido cierre un poco más alto con la venta sugerida correcta, en el momento correcto.
Convertir compradores anónimos en clientes con nombre, historia y razón para quedarse.
Pedir en tres palabras, sin filas, sin apps, con el "lo de siempre" listo.
Que el dueño dirija con un tablero y un cierre del día, no apagando incendios.
No es una app que el cliente tenga que descargar ni un bot de botones. Es una asistente que atiende por WhatsApp y, por debajo, cinco motores trabajando juntos. Cada uno responde a un problema, ofrece una solución y apunta a un impacto.
Pone a Solis en Google y Maps, le da un menú vivo con link propio para pedir, y convierte cada cliente feliz en una reseña pública pidiéndola en el momento justo.
La gente decide dónde comer en Google. Hoy Solis es invisible ahí: el sabor no alcanza para que te encuentren.
Más visibilidad donde se toma la decisión → un flujo constante de clientes nuevos, no solo los de siempre.
Toma el pedido conversando —texto o audio—, responde al segundo, sugiere el acompañamiento correcto, confirma el total y avisa cuándo está listo.
Ningún pedido se pierde porque nadie alcanzó a contestar, y nadie se cansa de esperar en la fila o en el chat.
Cero pedidos perdidos y un ticket promedio más alto con la venta sugerida natural.
Puntos sin tarjeta ni app ("vas 7 de 10"), reconoce a los frecuentes, recuerda "lo de siempre", celebra cumpleaños y reactiva al que lleva tres semanas sin venir.
La recompra deja de ser suerte. El cliente que se enfría hoy se pierde en silencio; aquí recibe un motivo para volver.
Más frecuencia y recompra, y clientes que se vuelven difíciles de quitarte.
Postventa, máquina de reseñas, recordatorios, gastos registrados con una foto de la factura y el cierre del día — todo corriendo solo, sin que nadie lo empuje.
El dueño y el equipo dejan de hacer a mano lo que un sistema hace mejor y nunca olvida. El tiempo vuelve a la cocina.
Más eficiencia operativa: el negocio trabaja incluso cuando bajaste la reja.
Un tablero vivo que se actualiza solo —ventas del día, ticket, burger estrella, proyección del mes— y un resumen a tu WhatsApp cada noche antes de dormir.
Dirigir a ciegas es caro. Con datos sabes qué se vende, qué te deja y hacia dónde va el mes.
Decisiones con cifras, no con corazonadas — la base para subir margen con criterio.
No es un proyecto de seis meses con reuniones eternas. La plataforma ya existe y corre en producción — la vestimos de Solis y la encendemos en cuatro fases ordenadas.
Honestidad de plazos: al cierre de la Fase 1 está andando SAVIA y decidida la dirección de marca. El universo físico de marca —empaque, uniformes, decoración— avanza en su propio track, por fases, y no bloquea el encendido del sistema.
No prometemos cifras del aire. Prometemos impactos de negocio verificables — y en 90 días los medimos juntos con tus datos reales, no con ejemplos.
SAVIA atiende usuarios reales todos los días por WhatsApp, con tableros vivos y reportes automáticos. Para Solis no partimos de cero: adaptamos lo que ya funciona. Por eso son semanas, no meses.
Encendemos por etapas y calibramos las metas con tus cifras reales en las dos primeras semanas. Nada se decide a ciegas.
No nos conformamos con "enviado": confirmamos que cada mensaje fue entregado y leído. Si algo no llega, lo sabemos antes que tú.
Pedidos, postventa, reseñas, recordatorios y cierre del día corriendo sin que nadie los empuje, incluso de madrugada.
Desde 2026 Meta solo permite asistentes de IA especializados — exactamente lo que es SAVIA. Los bots genéricos quedaron por fuera.
Canal, base de clientes, reseñas, tablero y documentos en un solo sistema con un solo responsable. Sin rompecabezas de cinco proveedores.
El sistema regula la demanda para que el éxito no se vuelva una queja, y el modelo queda listo para replicar cuando quieras.
Contando solo lo que te deja cada pedido —no la venta bruta—, la mensualidad se cubre con un par de pedidos más al día. Entre los clientes que vuelven solos, las reseñas que traen gente nueva y el ticket que sube, basta con que una de esas tres palancas se mueva.
No te pido que me creas. Mueve estos números a tu realidad y la cuenta se rehace sola.
Nos sentamos con tus números reales —ventas, ticket, margen, menú y costos— y con ellos calibramos las metas. Aquí dejan de existir las cifras de ejemplo.
Montamos la plataforma con la identidad de Solis: menú vivo, asistente, tablero y plantillas aprobadas por WhatsApp. Tres semanas.
Arrancamos por las fundaciones y vamos activando componentes según el roadmap, sin frenar la operación del restaurante.
Revisamos juntos pedidos por canal propio, clientes registrados, reseñas y recompra. Los números deciden si seguimos.
En seis meses, Solis puede ser la hamburguesería de Armenia que te saluda por tu nombre, te tiene el pedido listo sin fila y aparece de primera cuando alguien busca dónde comer. Eso solo se construye empezando antes que los demás.
Avancemos esta semana →Este documento reorganiza y fortalece el alcance ya conversado. No agrega servicios nuevos: ordena lo aprobado para que cada decisión sea clara.